Ir al contenido principal

Hablemos de discapacidad: cuando el cuerpo es una cárcel

Las personas en situación de discapacidad se han visto atravesadas por múltiples variables que afectan su vida negativamente a lo largo de la historia. Si se realiza una revisión bibliográfica acerca de la historia de la discapacidad, fácilmente se podrán encontrar datos que verifican la existencia de un camino turbulento repleto de momentos y paradigmas estigmatizantes, invisibilizadores y opresores. Ya fuera por culturas guiadas por creencias esotéricas, o por discursos higienistas y eugenésicos que justificaban sus palabras y acciones mediante las ciencias naturales, la figura de la persona en situación de discapacidad siempre quedaba relegada en la otra orilla: la de la anormalidad. Se necesitaron grandes cambios sociales, movimientos, luchas, protestas e implementación de políticas públicas para que las personas en situación de discapacidad pudiera ser vista como persona y no como objeto, y por ende, tuviera el derecho a tener derechos. Sin embargo, esto no significa que la conquista se encuentre hecha.

 Ya con anterioridad hablamos de lo que involucraba uno de los principales modelos por los que se vio atravesada la discapacidad. Sin embargo, hoy hablaremos sobre otro: el modelo médico/rehabilitador.

Es en este punto en el que las visiones primitivas que giran en torno a la divinidad y lo maligno comienzan a ser descartadas, y la sociedad empieza a percibir la discapacidad desde un paradigma que implica la salud y la enfermedad (Palacios, 2008). Las causas que se respaldan en la ciencia comienzan a tomar protagonismo, y las personas que antes eran marginadas o asesinadas por consecuencia de, por ejemplo, una malformación causada por un dios furioso, comienzan a quedar en el olvido. No fue hasta la Revolución Francesa que, la sociedad, la cual poco a poco se iba librando del oscurantismo que había gobernado durante más de diez siglos, comenzó a renunciar ante las etiquetas y los estigmas quiméricos a aquellos sujetos que durante tanto tiempo despojaron de su dignidad. Empero, para Di Nasso (2010) esto no significó que sería fácil: lo que les esperaba fuera de la reclusión divina era una vida en las calles bajo el rol de méndigo, siendo institucionalizados en manicomios o candidatos para la práctica de la eugenesia, entre otras posibilidades. Sin embargo, es a partir de la sociedad industrial que el concepto de “Discapacidad” comienza a tomar forma, dando como resultado los primeros pasos de una sociedad que comenzaba a ver a las personas “discapacitadas” como un problema de índole social y educativo, buscando institucionalizarlas en diferentes centros, no con la intención de incluirlas, sino que con la intención de “normalizarlas” (Valencia, 2014). En palabra de Palacios (2008):

(…) la diversidad funcional como una enfermedad, fruto de causas naturales y biológicas, se traduce en la posibilidad de mejoramiento de la calidad de vida de las personas afectadas, como también en el desarrollo de los medios de prevención, tratamientos de rehabilitación, y —como se verá— de cierta manera de comprensión del significado de la integración social.

 Seguidamente, con sucesos bélicos que movilizaron al mundo entero como lo fueron la Primera Guerra Mundial y su sucesora, la sociedad comenzó a percibir la discapacidad de distinta manera. Retomando los planteamientos de Palacios (2008), es a partir de la Primera Guerra Mundial que se produce un cambio en la forma de visibilizar la discapacidad: aquellos que ahora eran llamados “mutilados de guerra” comenzaron a ser el rostro de la discapacidad, la cual comenzaba a ser relacionada a la pérdida de alguna parte de su cuerpo. La insuficiencia se transforma en deficiencia. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, las prácticas relacionadas con los asesinatos de aquellos que se consideraban inferiores -teniendo como un gran ejemplo el programa Aktion T4-, así como los infanticidios indiscriminados de aquellos niños que poseían alguna deficiencia o discapacidad, comenzaron a tomar lugar nuevamente en la historia de la humanidad: mientras que en Alemania su destino eran las cámaras de gas, en tierras americanas, específicamente en Estados Unidos, las personas que poseían alguna discapacidad fueron requeridas para participar en la guerra, alegando que defender su país se trataba de un privilegio.

En resumen, dicho modelo pone especial énfasis en la relación que existe entre la persona y su “deficiencia”, la cual la distingue de las demás personas de la sociedad debido a que, de acuerdo con su visión, no tiene la capacidad de interactuar con “normalidad”. En contraparte, es luego de la Segunda Guerra Mundial que comienza a surgir un cambio de visión con respecto a la discapacidad: se las comenzó a considerar pacientes, personas que se encontraban en una situación de necesidad de ayuda, en donde la institucionalización implicaba rehabilitación para los “curables”, y cobijo para los que consideraban “incurables”. (Palacios, 2008).

Por lo tanto, vuelvo a preguntar: ¿identificas en algún ámbito de la vida diaria los resabios de este modelo?


-XxX- 


Referencias Bibliográficas

Di Nasso, P. (2010) Mirada histórica de la discapacidad. Fundación Cátedra Iberoamericana, Universitat de les Illes Balears. Disponible en: www.uib.es/catedra_iberoamericana.

Palacios, A. (2008). El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Cermi.


Valencia, L.A. (2014). Breve historia de las personas con discapacidad: de la opresión a la lucha por sus derechos. Recuperado de: http://www.rebelion.org/docs/192745.pdf.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Hablemos de discapacidad: entre el castigo de los dioses y la sabiduría divina

    La sociedad a lo largo de su historia ha establecido continuas barreras, líneas divisorias que buscan separar el " somos " del " son " . Millones de personas, de singularidades, quedan desplegadas al otro lado de la orilla y vivencian con dolor esa separación: la prohibición de pertenecer, la prohibición de ser parte de . Se vuelven cuerpos rechazados, o cuanto menos, cuerpos improductivos en la sociedad; el órgano enfermo de la polis. Arrastran sus cadenas, sus consecuencias, y va dejando huellas y heridas en las vidas de personas, cosificando su identidad, deshumanizando sus cuerpos, borrando sus deseos, sus emociones, y otorgándoles un lugar bajo la sombra, lejos de la avenida principal.      Históricamente este ha sido un camino por el que han tenido que transitar personas que poseían una limitación, siendo dis-capacitadas en el proceso. Sin embargo, este camino se extiende a épocas en donde ni siquiera el constructo de discapacidad existía en el...

Hablemos sobre discapacidad: Nada sobre nosotros sin nosotros

Ha sido un largo camino el de poder concebir a las personas en situación de discapacidad -SdD- no solo como personas de pleno derecho, sino que también como personas con el derecho a tener derechos. Incluso los más básicos, -como el derecho a la dignidad humana- se les han sido negados e invisibilizados. Este panorama se oscurece cuando la variable discapacidad se ve atravesada por género, pobreza, etnia, religión, etc. De acuerdo a Quinn et. al. (2002), aproximadamente 600 millones de personas, se encuentran en SdD. (pág. 01) A su vez, si se toman en cuenta los datos ofrecidos por la Encuesta Mundial de Salud (OMS, 2011), se evidencia que el mayor número de personas en SdD se encuentra en los países más empobrecidos, en donde la garantía de servicios necesarios y de calidad es muy difícil. Esto, a su vez, se ve potenciado por el constante estigma que atraviesan dichas personas. Las creencias estigmatizantes que posee la sociedad acerca de la persona en SdD, “constituyen obstáculos pa...

La Medicalización de las personas en Situación de discapacidad Intelectual: un estudio de caso

               Introducción Los procesos de medicalización de la sociedad se han visto cada vez más potenciados. A día de hoy, se ha vuelto un fantasma silencioso que se ha ido penetrando cada vez más en el imaginario social, ocultando los resabios de una sociedad regida por el control de los cuerpos, por el ocultamiento de las singularidades, por la normalización. Los debates acerca de cómo deben ser implementados los psicofármacos cada vez se están reproduciendo más en el día a día, sin embargo, todavía siguen siendo la principal estrategia de intervención, sobre todo en personas en SdD psíquica e intelectual. Este alto consumo, sin embargo, no significa el contentamiento de dichas personas: muy por el contrario, diversos colectivos han comenzado a alzar sus voces al sentir sus derechos vulnerados. A día de hoy, es uno de los principales reclamos. Ha sido un largo camino el de poder concebir a las personas en SdD no solo como personas de pl...